miércoles, 10 de noviembre de 2010

Douceur inattendue/Dulzura inesperada


Este poema en francés es una imagen que guardo en mi corazón: Un hombre y una mujer están en un parque sentados en un banco respirando el perfume del silencio.

Tous les deux
Assis sur un banc
Respirant
Le parfum du silence.

lunes, 25 de octubre de 2010

Simple comme bonjour

Después de unos cuantos años vividos, tengo una teoría: el mundo se divide en dos tipos de personas:
Los que irremediablemente complican la vida y los que la simplifican y embellecen.

A éstos últimos les quedo profundamente agradecida.

lunes, 4 de octubre de 2010

Ni loca ni pobre

“A ésa le faltan varios jugadores” dicen en el barrio cuando ella pasa vestida de fiesta en pleno día.
Pero a Paula le gusta vestirse así. “Los gustos me los doy en vida.
¡Pobre gente que no tiene nada mejor que hacer en la vida que criticar al otro!”
Desde chica se sintió distinta, un poco fuera de lugar en este mundo.
A veces le faltaron palabras para decir el silencio que tenía adentro.
En los libros encontró palabras e historias de otros que también se sintieron fuera de lugar, a contramano de lo que debe ser.
A veces siento pena por Paulita pero pude rescatarla con su sonrisa de diente roto, sus dedos con chocolate, sus bailes y sus sueños de panaderos voladores. Paulita era una soñadora y Paula es una soñadora incurable que cada día se levanta para ser quien es ella genuinamente.
Quiere vivir como le place y no quiere ser ni la loca ni la pobre de la familia porque ella decidió no ocupar nunca más ese lugar.

domingo, 19 de septiembre de 2010

miércoles, 15 de septiembre de 2010

El árbol

Cada mañana cuando me levanto y veo el día me digo a mí misma: "que el árbol no te impida ver el bosque”. Porque estar viva, respirar, amar es una alegría que no quiero perder.
No quiero que las anécdotas cotidianas empañen los cristales de mi vida. A veces no puedo y caigo en lo banal.
Afortunadamente otras veces veo lo que tengo y recuerdo que a pesar de las heridas estoy VIVA y tengo ganas de celebrarlo y gritarlo a los cuatro vientos.

lunes, 30 de agosto de 2010

Rosa y Margarita

Ellas tenían nombres de flores: Rosa y Margarita. Eran mis abuelas. De ellas tengo historias que me contaron mis padres.
No tuve la suerte de conocerlas. Las fotos y sus relatos hicieron que me las imaginara.
Divertidas, de carácter fuerte y osadas, desafiaron los prejuicios de barrio y de la época en la que les tocó vivir.
A mi abuela Margarita le encantaba bailar, reírse a carcajadas y lucir vestidos escotados. Bailaba bien el vals y jugaba en Carnaval como una adolescente.
A mi abuela Rosa le tocó en suerte tener que criar a mi padre sola porque mi abuelo murió muy joven. Salió adelante a puro pulmón. Era trabajadora y audaz en lo que emprendía.
Le gustaba mucho cantar aunque cambiara el ritmo de un tango por un bolero. A ella le debo la frase: “quien canta, su mal espanta”.
Ellas me precedieron en el camino y no pasaron en vano por esta vida. Vivieron. Se equivocaron. Vivieron.
Y eso es lo que cuenta.

viernes, 6 de agosto de 2010

Hiroshima mon amour


"Et puis, un jour, mon amour, tu sors de l'éternité" Marguerite Duras



Cuando un gran amor había terminado en la vida de Paula. Llegó él:
un diplomático japonés muy culto y sensible, de una amabilidad conmovedora y delicada hasta en los mínimos detalles.
Cuando ella llegaba a la embajada para darle clases de francés, él la hacía sentir una reina. Una vez hechos los controles correspondientes a la diplomacia, él bajaba la escalera presuroso para recibirla con su sonrisa luminosa. Ella subía lentamente la escalera hasta su oficina y sentía que su presencia la cuidaba. En su espacio reinaba la tranquilidad, el tiempo parecía detenerse. La belleza de los cuadros y la simple estética oriental la hacían sentirse en paz.
Un día, después del regreso de un viaje a Japón, le regaló un pequeño vaso de vino decorado con delicadísimas flores y pájaros. El vaso era de Hiroshima, su ciudad natal. Paula estaba tan emocionada por el regalo que olvidó viejas tristezas del alma.
Pero él se tuvo que ir lejos. Otro destino lo esperaba.
Ahora Paula sueña despierta: “quizás, algún día él lea este relato y vuelva a Buenos Aires para regalarme una nueva grulla de papel para desearme larga vida”.
 
Licencia de Creative Commons
Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 2.5 Argentina .